La campaña de recogida de la aceituna ha arrancado en Martos con una misa presidida por el obispo de Jaén, Sebastián Chico Martínez, que ha pedido precios justos, condiciones laborales dignas y alojamiento adecuado para los temporeros que llegan a la provincia para trabajar en el olivar.
La celebración, en la Cooperativa San Amador, reunió a más de 300 personas entre agricultores, trabajadores del campo, vecinos y representantes de las autoridades civiles, políticas y militares. Una decena de sacerdotes concelebraron la Eucaristía, acompañada por la imagen de san Amador, patrón de Martos, y por la Coral Amicitia, dirigida por Fernando Camacho.
Un compromiso anual con el mundo rural
Según ha indicado el obispo, la Iglesia mantiene el compromiso adquirido el año anterior, durante el Jubileo de los Agricultores, de celebrar cada año esta misa en distintos lugares de la provincia. «Queremos expresar así que la Iglesia está cerca del mundo rural, de sus gentes y de sus desafíos», ha señalado.
Chico Martínez ha defendido que el olivar es «mucho más que una actividad económica» para Jaén, y ha reclamado garantizar la rentabilidad de las explotaciones, especialmente del pequeño agricultor y del olivar tradicional. La nueva campaña se presenta con buenas perspectivas de cosecha por las lluvias, pero con incertidumbres por los precios del aceite, los costes de producción, la falta de mano de obra, la inestabilidad de los mercados y el cambio climático.
Atención a los temporeros
El obispo ha advertido de que algunos trabajadores llegan tras largos desplazamientos y encuentran dificultades para acceder a un empleo o a un alojamiento adecuado. Ha pedido la implicación de las administraciones públicas, los empresarios, las cooperativas y la sociedad en general. «Detrás de cada temporero hay una persona, una historia, una familia y una dignidad que debemos respetar», ha afirmado.
La colecta de la misa se destinará íntegramente al comedor social de Cáritas Interparroquial de Martos, que atiende a los inmigrantes que llegan a la localidad durante la campaña. La celebración se enmarca en el último curso del Plan Pastoral Diocesano, dedicado a la Misión y presencia pública.