El Ayuntamiento de Martos, a través de la empresa concesionaria del servicio de agua Aqualia, ha revisado el correcto funcionamiento del 65% de los 2.207 imbornales del municipio y ha limpiado el 55% de ellos. La previsión es que, cuando finalice el año, se llegue al menos al 90%.
Cómo se limpian
La limpieza de las rejillas se hace con el camión de saneamiento o a mano con vehículos de limpieza industrial. Los trabajadores retiran los residuos y los llevan a un vertedero. Después meten agua a presión en el imbornal para comprobar que el atasco ha desaparecido.
El objetivo de estos trabajos, que se intensifican cada otoño, es recoger las aguas de lluvia y escorrentía y llevarlas hasta la red de saneamiento y, de ahí, a la depuradora, para tratarlas antes de devolverlas limpias al medioambiente.
Dónde hay más problemas
Las zonas con más incidencias por acumulación de suciedad son las cercanas a los parques, por las hojas; las colindantes a obras en ejecución, por los derrames de hormigón y restos de áridos; y las zonas con escorrentía de lluvia intrusiva.
Además de hojas, papeles, colillas y arenas, uno de los principales problemas de atasco son las toallitas húmedas que se tiran al inodoro y llegan a las tuberías. Según Aqualia, no se descomponen en el agua y forman marañas de fibras que, junto con los restos de jabón, se solidifican y hacen tapón.
Un coste que se paga en el recibo
La Asociación Española de Abastecimiento de Aguas (AEAS, ahora DAQUAS) estima que las toallitas tiradas al inodoro incrementan entre 4 y 6 euros por persona y año los costes de mantenimiento, tratamiento y depuración de las aguas residuales. En Europa, la asociación homóloga (EurEau) cifra ese gasto en entre 500 y 1.000 millones de euros al año.
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