El investigador Carlos Herrera Maliani alerta del declive mundial de las abejas silvestres
El científico de la Estación Biológica de Doñana destaca que la Sierra de Cazorla es refugio de 410 especies, un tercio de las españolas.
Redacción de JaénYa
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Foto: Carlos Herrera Maliani)
El declive de las abejas silvestres es un problema global, pero la Sierra de Cazorla funciona como refugio. Así lo sostiene el investigador Carlos Herrera Maliani, de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que lleva más de 40 años estudiando la relación entre plantas y animales en este espacio natural jiennense.
En la sierra viven 410 especies de abejas silvestres, repartidas en 46 géneros, y polinizan cerca de 300 especies de plantas, entre ellas algunas raras o amenazadas, como los alfilerillos de Cazorla y el narciso de Cazorla. La zona concentra casi dos tercios de las especies de Andalucía y alrededor de un tercio de las de la península ibérica, según detalla la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, que gestiona el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Cuatro especies nuevas para la ciencia
Los estudios desarrollados en el parque durante los últimos 30 años han permitido describir cuatro especies nuevas para la ciencia. Tres pertenecen al género Andrena: la Andrena cazorlae, llamada así por el lugar donde se encontró; la Andrena officinalis, que se alimenta de romero; y la Andrena rostro, por la forma alargada de su cabeza. La cuarta, la Hoplitis sulayr, se localizó a la vez en Sierra Nevada y solo visita las flores de Onosma tricerosperma, conocida como ojo de lobo.
El propio Herrera Maliani advierte de que aún queda mucho por conocer: «En los últimos años se han encontrado en ese espacio natural cuatro especies nuevas de abejas para la ciencia, y estimaciones numéricas recientes nos están diciendo que todavía nos queda por descubrir entre el 10 y el 15% de las especies de abejas presentes».
La variedad del terreno y de la flora explican esta riqueza. El parque, de más de 209.000 hectáreas, fue declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1983 y alberga el 28% de las especies vegetales de la península y el 57% de las de Andalucía. A ello se suma un estado de conservación que lo mantiene lejos de amenazas como los pesticidas o la pérdida de hábitats, factores que sí afectan a otras zonas más humanizadas.
El investigador subraya el valor de este patrimonio: «Los andaluces tenemos motivos para estar orgullosos de que nuestros espacios naturales protegidos sean un refugio de biodiversidad para las abejas silvestres a nivel español y europeo».